Friday 18th October 2019,
bomba andes

Nuestros Mártires

NUESTROS MÁRTIRES

Fue aquel 25 de Noviembre de 1987, cuando  a las 09,00 de la mañana, el cuerpo de Bomberos de Los Andes hacía un llamado de comandancia. El motivo de éste, era rastrear en las caudalosas aguas del río Aconcagua, el cuerpo de  Raúl Guzmán Díaz, un joven de 23 años, quien supuestamente habría caído en ellas, unos días antes,  específicamente a la altura de río Colorado.

Ante la emergencia y atendido los conocimientos del Grupo de Especialidades de la Primera Compañía de Bomberos de Los Andes, “Bomba Andes”, es autorizado su despacho para efectuar el rastreo y eventual rescate de la persona accidentada.

Al mando del operativo se encontraba el instructor de canotaje Don Gregorio Díaz Flores, el cual era acompañado por el Oficial Guillermo Muñoz Rojas, quien ostentaba el cargo de Ayudante de Compañía y de los Voluntarios Luis Mardones Mardones, Andrés Amestica Herrera, Carlos Rombado López y Marcos Fernández Cortés.

Alrededor de las 10.00 horas del mismo día, se da inicio a la operación de rastreo, comenzando en el sector del puente las Vizcachas, donde el equipo de especialistas se arroja en su balsa a las caudalosas aguas del río, con un solo fin, el cual era recuperar el cuerpo de aquel compatriota en desgracia.

Pero a las 10,30 horas, a sólo treinta minutos de haberse iniciado el operativo, nuevamente se hace sentir un llamado de Comandancia en la ciudad de Los Andes, pero esta vez el resonar de la sirena era diferente… era incesante… era ensordecedor…era un grito de desesperación, un resonar agudo que apretaba el corazón….lo que anunciaba era una desgracia….era un llamado de auxilio y tristeza….algo pasaba con nuestros compañeros del grupo de especialidades….

Con desgarro en el alma se comunicaba la noticia, el río les había traicionado en su misión, la frágil embarcación que tripulaban nuestros compañeros, había zozobrado ante las torrentosas aguas y el equipo de especialistas había caído al caudal.

Era necesario comenzar el operativo de rescate inmediatamente, ya que solo Luis y Marcos lograban alcanzar la orilla y estar a salvo a pocos metros de la ocurrencia del fatídico accidente.

Pero Gregorio, Guillermo, Andrés y Carlos no pudieron con la fuerte corriente que llevaba el caudal del río, siendo superados por la fuerza de la naturaleza, no logrando llegar a un lugar seguro para poner a salvo sus vidas.

Su presencia terrenal nos era arrebatada,  solo nos quedaba la más triste tarea encomendada, recuperar sus cuerpos, para entregarlos a su familia y rendirles el homenaje que todos los héroes y valientes Caballeros del Fuego, se merecen.

Fueron largas las horas de bregar con la naturaleza, pero el cansancio, la fatiga y la tristeza, nunca nos desanimaron, debíamos  luchar hasta dar con nuestros compañeros. Pero en este batallar no estuvimos solos, la ciudadanía en general se hizo parte del operativo, lo que nos alentaba a mantenernos en pie. Fueron largas las horas, hasta que al fin se logro ganarle al río y tener entre nuestros tristes brazos los cuerpos de aquellos grandes hombres.

Era hora de darles santa sepultura y rendirle los honores que los mártires se merecen. No hubo Bombero, ni andino que no llorara su partida.  Eran jóvenes, que fiel al compromiso de Servir en forma noble y desinteresada a la comunidad, terminaron entregando su vida en el deber de  cumplirlo.

Toda la ciudadanía Andina y la Familia Bomberil de Chile, quería despedirlos. Para ellos eran héroes, pero para nosotros eran más que eso… eran hermanos, amigos, compañeros y cofrades, de los que ahora debíamos seguir su ejemplo de vida.

Hoy nuestros compañeros son parte de la Gran Compañía Celestial, se encuentran junto al Gran Hacedor,  y es desde ese sitial que hoy debemos honrarlos…. que su recuerdo sea siempre motivo de orgullo para todos quienes somos parte de esta Gran Primera Compañía de Bomberos de Los Andes “Bomba Andes”….que su partida y legado nos ilumine en el camino de ser los mejores, y en el servir a la Patria incluso hipotecando nuestras vidas….

 

GUILLERMO MUÑOZ ROJAS

Nace en la ciudad de Los Andes, un día 02 de Enero de 1959, fruto del amor de sus padres, don Justino Muñoz y doña Elsa Rojas.

Contrae matrimonio con la Sra. María Jacqueline Porzio Vergara, el 13 de octubre de 1977,  concibiendo a sus dos hijos, Gonzalo y Ricardo.

A sus 23 años, presenta su solicitud de ingreso a la Primera Compañía de Bomberos de Los Andes “Bomba Andes”, siendo aprobada ésta, el día 10 de Diciembre de 1982, pasando a formar parte de su fila, como voluntario activo.

Muñoz Rojas, se destacó siempre por su gran participación en las actividades de la Compañía, llegando a recibir felicitaciones por su brillante presentación en el desfile en Honor a las Glorias Navales,  el 21 de Mayo de 1985.

Durante su trayectoria Bomberil, Guillermo fue investido como Secretario de Compañía en el año 1983 y como Ayudante de Compañía en los años 1986 y 1987.

Sus cualidades de servir al máximo, lo llevan a incorporarse al Grupo de  Especialidades de la Primera Compañía, durante el año 1986. Es desde ese ámbito de servicio bomberil, que participa y aprueba  el curso de técnicas de evacuación y rescate en montaña invernal y estival, dictado por el Ejército de Chile.

El día 25 de Noviembre de 1987, Guillermo siendo parte  del grupo de Grupo de  Especialidades de la Primera Compañía, concurre a un llamado para ir en busca de una persona que supuestamente había caído a las caudalosas aguas del Río Aconcagua.

Este fue su último llamado, la embarcación que tripulaba zozobra en el torrentoso río, perdiendo su vida en el deber de servir con lealtad y amor a la comunidad.

ANDRES ANTONIO AMESTICA HERRERA

 

Nace en la ciudad de Los Andes, un día 8 de Marzo de 1969, fruto del cariño de sus padres, doña Hilda Herrera  y don Víctor Amestica, siendo el menor de sus hijos.

A muy temprana edad, Andrés manifiesta su intensión de servir a la comunidad desde el ámbito bomberil, concretándose este anhelo en el año 1979, a la edad de 10 años, cuando ingresa a formar parte de la Brigada Infantil de la Primera Compañía de Los Andes, en la cual aprende lo esencial para ser un hombre de bien y un profesional de la emergencia.

El día 17 de Septiembre de 1983, el inquieto Andrés cumple con los requisitos estipulados en el Reglamento de Compañía, siendo investido como Aspirante de Compañía.

Tres años más tarde da un paso fundamental en su vida, toda vez que pasa a formar parte de la fila en calidad de Voluntario Activo de la Primera   Compañía de Bomberos de Los Andes “Bomba Andes”.

Durante su trayectoria bomberil, Amestica Herrera, es designado en el 1987, en el cargo de Ayudante de Instructor de la Brigada Infantil.

El ímpetu de su juventud y las ansias de servir lo impulsan a incorporarse al Grupo de  Especialidades de la Primera Compañía, durante el año 1986.

En ese ámbito del servicio bomberil es que participa y aprueba con un excelente desempeño el curso de técnica de evacuación y rescate en montaña invernal y estival, dictado por el Ejército de Chile.

Por sus conocimientos fue requerido para participar en la búsqueda y rescate de una persona en el Lago Rapel, hecho por el cual cuenta en su hoja de vida una nota de felicitaciones, por su excelente desempeño.

El día 25 de Noviembre de 1987, Andrés siendo parte  del grupo de Grupo de  Especialidades de la Primera Compañía, concurre a un llamado para ir en busca de una persona que supuestamente había caído a las caudalosas aguas del Río Aconcagua.

En el operativo de rastreo, la frágil embarcación que tripulaba junto a sus compañeros, naufraga en el río.

Andrés Amestica Herrera,  en el anhelo de servir a la comunidad desde el cuerpo de Bomberos de Los Andes y fiel a su compromiso de hacerlo con amor, terminó entregando su vida al servicio Bomberil.

 

 

CARLOS ALBERTO RUMBADO LOPEZ

 

Nace en la ciudad de Los Andes, un día 27 de Julio de 1968, es el mayor de los hijos de la Familia Rombado López, la cual se compone por sus padres, doña Marta López y don Enrique Rombado, y por hermanos menores René y Fabiola.

El ideal de servir a la comunidad desde la esfera bomberil, lo llevaba tatuado a fuego en su ser, sobre todo por su herencia familiar. Este gran anhelo se concreta con el ingreso a la Brigada Infantil de la Primera Compañía de Bomberos de Los Andes, a la edad de 8 años, destacándose por el esfuerzo puesto en captar al máximo la enseñanza instruida por su instructor.

El día 17 de Septiembre de 1983, el pequeño Carlos cumple con los requisitos estipulados en el Reglamento de Compañía, siendo investido como Aspirante de Compañía.

En 1986, habiendo cumplido su mayoría de edad, se hace realidad su gran sueño, pasa a formar parte de la fila en calidad de Voluntario Activo de la Primera Compañía de Bomberos de Los Andes “Bomba Andes”.

Ese mismo año es nombrado en el cargo de Ayudante de Instructor de la Brigada Infantil, cargo que desempeña hasta de Julio, mes en el cual presenta su renuncia a dicha labor.

Sus inquietudes bomberiles y el afán de servir a la comunidad, lo llevan a incorporarse en el año 1986, al Grupo de  Especialidades de la Primera Compañía.

En ese ámbito del servicio bomberil es que participa y aprueba con un excelente desempeño el curso de técnica de evacuación y rescate en montaña invernal y estival, dictado por el Ejército de Chile.

Por sus conocimientos fue requerido para participar en la búsqueda y rescate de una persona en el Lago Rapel, hecho por el cual cuenta en su hoja de vida una nota de felicitaciones, por su excelente desempeño.

El día 25 de Noviembre de 1987, Carlos siendo parte  del grupo de Grupo de  Especialidades de la Primera Compañía, concurre a un llamado para ir en busca de una persona que supuestamente había caído a las caudalosas aguas del Río Aconcagua.

Durante la labor de rastreo, la balsa que tripulaba junto a sus compañeros se accidenta, cayendo a las aguas del torrentoso río.

Carlos Rombado López,  en el esmero de servir a la comunidad desde el cuerpo de Bomberos de Los Andes y en la responsabilidad de ser fiel a ese compromiso, terminó ofreciendo su vida al servicio Bomberil.

 

GREGORIO LUCIANO DIAZ FLORES

 

Nace en la ciudad de Los Andes, el día 6 de Enero de 1953, fruto del amor de sus padres, don Valericio Díaz y doña Ida Flores.

Contrae matrimonio con doña Elsa Carballo Porras, el día 23 de Julio de 1976,  dentro del nido familiar nacen sus dos hijos Arnaldo y Alejandro.

Gregorio fue un hombre con muchas cualidades personales como la nobleza y la sencillez, pero también profesionales                     las cuales puso a disposición de la comunidad, en su servicio de capacitar al Grupo de  Especialidades de la Primera Compañía de Bomberos de Los Andes, estando presente desde su formación.

Diaz Flores, además fue un destacado deportista a nivel nacional e internacional, llegando a ostentar el Primer Lugar en el Sudamericano de kayak, realizado en el año 1987.

Siendo parte del Grupo de  Especialidades de la Primera Compañía, participa y aprueba el curso de técnica de evacuación y rescate en montaña invernal y estival, dictado por el Ejército de Chile.

En su Curriculum profesional ostentaba varios cursos en el área de rescate, por lo que se ganó el honor de dirigir el Grupo de Especialidades como instructor de canotaje.

Gregorio también participó del llamado del día 25 de Noviembre de 1987, cuando se despachó al Grupo de Especialidades para ir en busca de una persona que había caído a las caudalosas aguas del río Aconcagua.

Este sería su último rescate, la embarcación que tripulaba junto al Grupo de Especialidades,  era tumbada por el torrentoso río, y su vida nos era arrebatada por la naturaleza.

Gregorio Díaz Flores, fiel a su convicción personal de ayudar al prójimo y a esta gran institución, entrega su vida, como gesto de valentía y servicio a la comunidad.

Cada 25 de noviembre, la Primera Compañía de Bomberos de Los Andes, Bomba Andes, tributa a estos grandes hombres, conmemorando con una ceremonia en su memoria, en el sector de las Vizcachas (Puente viejo y Memorial) y una liturgia en el Salón de Honor y Museo Histórico de la Compañía, donde sus retratos recuerdan día a día, tan lamentable tragedia.